
ISSN-e: 2737-6419
Per
Â
ıodo: octubre-diciembre 2025
Revista Athenea
Vol.6, N
Â
umero 22, (pp. 60-68)
I. INTRODUCCI
Â
ON
La dosiĄcaci
´
on del hormig
´
on, ya sea por peso o por volumen, constituye un proceso esencial para
garantizar su resistencia y durabilidad. Esta acci
´
on implica deĄnir las proporciones de cada uno de los
componentes, como cemento, agregados y agua, en funci
´
on de un volumen determinado, con el Ąn
de satisfacer los requisitos estructurales del proyecto y las condiciones de fabricaci
´
on. En la pr
´
actica
constructiva, especialmente en contextos de obra in situ, la calidad del hormig
´
on depende directamente
de la precisi
´
on en la dosiĄcaci
´
on, lo que ha motivado m
´
ultiples estudios sobre m
´
etodos emp
´
ıricos y
normativos para su dise
˜
no [
1].
La Uni
´
on Europea expresa que la construcci
´
on representa la mitad de los materiales utilizados, con
un tercio de agua en cada mezcla. En un estudio realizado se determin
´
o que el sector genera un tercio
de los residuos y contribuye a las presiones ambientales que se producen en las diferentes fases del ciclo
de vida de los ediĄcios, incluida la fabricaci
´
on de productos de construcci
´
on, ediĄcaciones, renovaci
´
on,
utilizaci
´
on y gesti
´
on de residuos. En pa
´
ıses como Argentina y Chile se mantiene un control de calidad en
la dosiĄcaci
´
on por volumen para las obras de construcci
´
on. El control de calidad comprende el conjunto
de acciones y decisiones orientadas a cumplir especiĄcaciones o comprobar su adecuado cumplimiento.
En tal caso, resulta imprescindible mantener un control apropiado tanto en las obras de hormig
´
on como
en la tecnolog
´
ıa de sus componentes [
2].
En Ecuador, la dosiĄcaci
´
on por volumen aparente, utilizando unidades como palas o baldes, es una
pr
´
actica extendida en obras de peque
˜
na escala y autoconstrucci
´
on. A pesar de los avances en m
´
etodos
normativos como ACI, Fuller o Bolomey, esta t
´
ecnica sigue siendo la m
´
as empleada por maestros de
obra y trabajadores emp
´
ıricos. Sin embargo, su uso genera incertidumbre respecto a la resistencia
Ąnal del hormig
´
on, ya que las proporciones tradicionales no siempre se correlacionan con resultados
estructurales conĄables [
2]. Diversas gu
´
ıas pr
´
acticas, como las del Ministerio de Desarrollo Urbano y
Vivienda (MIDUVI) o las cartillas de Holcim Ecuador, proponen mezclas por volumen para elementos
estructurales sin especiĄcar la resistencia esperada. Por ejemplo, se recomienda una dosiĄcaci
´
on de 1
saco de cemento (50 kg), 2 parihuelas de arena, 2,5 de piedra y 25 litros de agua, pero no se indica
si esta mezcla alcanza los 210 kg/cm
2
a los 28 d
´
ıas. Esta falta de precisi
´
on t
´
ecnica puede derivar en
problemas de calidad, sobrecostos y riesgos estructurales [
3].
El objetivo de esta investigaci
´
on fue determinar la dosiĄcaci
´
on de hormig
´
on estructural por volumen
aparente mediante el desarrollo de pruebas de laboratorio para evaluar y estimar la resistencia necesaria
a obtener. Esta meta busca validar una pr
´
actica tradicional mediante ensayos t
´
ecnicos que permitan
establecer par
´
ametros conĄables, accesibles y replicables en obra.
Se pretende analizar el desempe
˜
no del hormig
´
on dosiĄcado por volumen aparente desde la perspec-
tiva de resistencia y comportamiento en obra. Lo mencionado permitir
´
a generar informaci
´
on relevante
para mejorar el control de calidad en obra y contribuir a reducir la vulnerabilidad estructural en ediĄ-
caciones construidas con m
´
etodos emp
´
ıricos, ofreciendo una gu
´
ıa t
´
ecnica
´
util tanto para profesionales
como para trabajadores sin formaci
´
on acad
´
emica.
II. DESARROLLO
El m
´
etodo de expresar en proporciones de vol
´
umenes aparentes la mezcla de hormig
´
on es una pr
´
actica
de vieja data en el Ecuador y sigue siendo utilizada. Por ejemplo, la resistencia se determinaba variando
la cantidad de las proporciones, de manera que se usaba m
´
as o menos cemento; as
´
ı, una mezcla rica
era 1:3:1, la est
´
andar 1:2:4, y se establec
´
ıa para un hormig
´
on de 210 kg/cm
2
una cantidad de 7,2 sacos
de 50 kg por m
3
, equivalente a 360 kg por m
3
[
4]. Adem
´
as, se recomendaban cantidades de agua de
amasado para asentamientos de 10 a 13 cm [5].
Cabe destacar que las proporciones tradicionales de dosiĄcaci
´
on, como la est
´
andar 1:2:4 para obtener
210 kg/cm
2
, han ido variando con el tiempo, generando confusi
´
on tanto en profesionales como en
trabajadores emp
´
ıricos [
6]. Actualmente, se proponen mezclas que combinan peso y volumen, enfocadas
en elementos estructurales sin especiĄcar directamente la resistencia esperada. Por ejemplo, la Gu
´
ıa
Pr
´
actica N. 7 del MIDUVI [7] sugiere para vigas, columnas y losas una dosiĄcaci
´
on de 1 saco de cemento
(50 kg), 2 parihuelas de arena, 2,5 de piedra y 25 litros de agua, con parihuelas de 30Ű33 cm de lado. De
forma similar, Holcim [
8] recomienda una mezcla por volumen aparente con parihuelas de 40×40×20
cm, utilizando 8 sacos por m
3
y cemento tipo GU, como se muestra en la primera Ągura [
9]. No
obstante, en ninguno de los casos se indica la resistencia Ąnal obtenida, lo que genera dudas sobre si
Mac´ıas M. y Molina J. DosiĄcaci´on de hormig´on estructural de resistencia por volumen aparente
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