ISSN-e: 2737-6419
Período: o ctubre-diciembre, 2025
Revista Athenea
Vol. 6, Núm. 22 (pp. 80ś99)
Capítulo de libro https://doi.org/10.47460/athenea.v6i22.118
Evolución histórica de la ingeniería
sanitaria y su impacto en la reducción
de la mortalidad infantil
Historical Evolution of Sanitary Engineering and Its Impact on Reducing
Child Mortality
Autores
Roberto Cervantes Rivera
g ORCID: 0000-0001-7823-6548 R rcervantesr@unsa.edu.pe
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú
Ruth Antonieta Martha Frisancho De Martinez
g ORCID: 0009-0009-0776-1498 R dfrisancho e@unsa.edu.pe
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú
Abdon Almonte Mamani
g ORCID: 0000-0003-4904-1340 R aalmonte@unsa.edu.pe
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú
Eloy Armando Vera Medina
g ORCID: 0009-0005-2263-4981 R everame@unsa.edu.pe
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú
Cervantes Rivera R. et. al. 81
ISSN-e: 2737-6419
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Luis Felipe Ticona Lecaros
g ORCID: 0009-0001-7148-4706 R lticonale@unsa.edu.pe
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú
Evolución histórica de la ingeniería sanitaria y su impacto en la reducción de la mortalidad
infantil.
Autores: Cervantes Rivera, R.; Frisancho De Martinez, R. A. M.; Almonte Mamani, A.; Vera Medina,
E. A.; Ticona Lecaros, L. F.
Fecha de recepción: 07/06/2025
Fecha de aceptación: 15/10/2025
ISBN: 978-9907-0-0346-8. Primera edición. Quito, Ecuador.
Derechos reservados © Creative Commons CC-BY, 2025.
AutanaBooks. Quito, diciembre de 2025.
AutanaBooks
Jardines de San Antonio, Urb. Shyris, PO: 170311, Quito.
Pág. web: autanabooks.com
E-mail: editorial@autanabooks.com
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1
Resumen
La ingeniería sanitaria ha sido fundamental para la salud pública y la reducción de la mortalidad
infantil. Desde los acueductos antiguos hasta las plantas de tratamiento modernas, ha asegu-
rado el acceso al agua potable y saneamiento, previniendo enfermedades infecciosas. Durante
la Revolución Industrial, el crecimiento urbano acelerado y la falta de higiene provocaron epi-
demias que impulsaron el desarrollo de sistemas técnicos para el manejo del agua y desechos.
Así, la ingeniería sanitaria se consolidó como disciplina esencial para la protección de la salud
colectiva, reduciendo signiőcativamente la mortalidad infantil mundial. Actualmente, sus avances
son cruciales frente a desafíos como el cambio climático y la desigualdad en servicios básicos.
Comprender su evolución histórica permite valorar cómo la infraestructura, tecnología y políticas
públicas han mejorado la calidad de vida y fortalecido la prevención sanitaria.
Palabras clave: ingeniería sanitaria, mortalidad infantil, agua potable, infraestructura WASH,
intervenciones estructurales.
Abstract
Sanitary engineering has played a pivotal role in public health and in the global reduction of
infant mortality. From ancient aqueducts to modern treatment plants, this őeld has ensured
access to safe drinking water and adequate sanitation, preventing infectious diseases throughout
history. During the Industrial Revolution, accelerated urban growth and poor hygiene conditions
triggered epidemics that motivated the development of technical systems for water management
and waste disposal. Thus, sanitary engineering emerged as an essential discipline for protecting
collective health, signiőcantly reducing infant mortality worldwide. Today, its advances remain
crucial in the face of challenges such as climate change and persistent inequalities in access to
basic services. Understanding its historical evolution allows us to recognize how infrastructure,
technology, and public policies have contributed to improved quality of life and strengthened
preventive health systems.
Keywords: sanitary engineering, infant mortality, drinking water, WASH infrastructure, struc-
tural interventions.
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I. Introducción
La ingeniería sanitaria ha sido uno de los pilares fundamentales en la historia del desarrollo
humano, especialmente en la mejora de la salud pública y en la reducción de la mortalidad
infantil. Su evolución reŕeja el tránsito de sociedades rudimentarias que convivían con desechos
y aguas contaminadas, hacia civilizaciones capaces de gestionar de manera técnica y sostenible
los recursos hídricos y los residuos, garantizando entornos más saludables.
A lo largo de los siglos, diferentes culturas y civilizaciones aportaron avances signiőcativos
que sentaron las bases de la ingeniería sanitaria moderna. Por ejemplo, en la Edad Media se
desarrollaron sistemas de acueductos, cisternas y letrinas públicas en algunas ciudades europeas,
mientras que en Asia se implementaron canales y reservorios que aseguraban el suministro de
agua potable y el manejo de desechos, demostrando un entendimiento creciente de la relación
entre infraestructura, higiene y salud poblacional.
Con la Revolución Industrial y el crecimiento urbano acelerado, los desafíos sanitarios se in-
tensiőcaron, llevando al surgimiento de soluciones más sistemáticas como plantas de tratamiento
de aguas, redes de alcantarillado modernas y regulaciones sanitarias estrictas. Estos avances no
solo redujeron drásticamente la incidencia de enfermedades infecciosas, sino que también trans-
formaron la expectativa y calidad de vida de millones de personas, consolidando la ingeniería
sanitaria como un componente estratégico del desarrollo social y económico global. Esta evolución
se puede observar en la Tabla
1.
Tabla 1: Línea de tiempo de la evolución histórica de la ingeniería sanitaria.
Período /
Año
Hito / Avance en
Ingeniería Sanitaria
Impacto principal
en salud pública
Antes del
siglo XIX
Sistemas de acueductos y pozos en
civilizaciones antiguas (Roma,
Mesopotamia, Egipto).
Provisión bás ica de agua potable;
prevención limitada de
enfermedades infecciosas.
1800ś
1850
Revolución Industrial; primeros
sistemas de alcantarillado en
Europa y EE. UU.
Reducción de brotes de cólera y
őebre tifoidea; control de aguas
residuales urbanas.
1854
Brote de cólera en Londres y
trabajo de John Snow.
Identiőcación de transmisión por
agua contaminada; inicio de la
epidemiología moderna.
Finales del
siglo XIX
Desarrollo de plantas de
tratamiento y őltros de arena.
Mejora en la calidad del agua;
reducción de mortalidad infantil
por enfermedades diarreicas.
1900ś
1950
Expansión de redes de agua
potable y alcantarillado.
Disminución de enfermedades
infecciosas; aumento de la
esperanza de vida urbana.
1960ś
1980
Intro ducción de normas de
saneamiento y control de calidad
del agua.
Reducción de brotes epidémicos;
fortalecimiento del enfoque
preventivo.
1990ś
2023
Cobertura casi total de agua potable
segura y saneamiento mejorado;
tecnologías modernas de
tratamiento y monitoreo.
Reducción de mortalidad infantil;
mejora de salud comunitaria y
avance hacia los ODS.
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A. Orígenes y civilizaciones antiguas
Los primeros indicios de prácticas sanitarias datan de hace más de 4.000 años. Civilizaciones
como la India (Valle del Indo), Egipto, Grecia y Roma desarrollaron sistemas primitivos de
drenaje, letrinas y acueductos. En el Valle del Indo, alrededor del 2500 a.C., las ciudades de
Mohenjo-Daro y Harappa contaban con redes de desagüe cubiertas y sistemas de alcantarillado
doméstico, evidenciando una temprana comprensión de la higiene, mientras que siglos más tarde
los romanos perfeccionaron la ingeniería del agua mediante acueductos y cloacas, como la Cloaca
Máxima, considerado uno de los sistemas de saneamiento más avanzados de la antigüedad.
B. Impacto global en la mortalidad infantil
El impacto de la ingeniería sanitaria en la salud infantil ha sido contundente. La OMS y
UNICEF reportan que entre 1990 y 2020, el acceso al saneamiento mejorado aumentó de 54 % a
74 % a nivel mundial, y la mortalidad infantil por enfermedades diarreicas se redujo en más del
60 %.
Esto se debe a el acceso a agua potable libre de patógenos previene infecciones gastrointestina-
les, mientras que la eliminación adecuada de excretas reduce la exposición a agentes infecciosos,
todo ello complementado con educación sanitaria y promoción de hábitos de higiene, respaldados
por una infraestructura segura.
La ingeniería sanitaria, entendida como el conjunto de técnicas, infraestructura y políticas
orientadas a garantizar suministro de agua potable, recolección y tratamiento de aguas residua-
les, y prácticas de higiene, ha sido una de las intervenciones estructurales más decisivas en la
transformación de la salud pública moderna. Durante los siglos XIX y XX, la extensión de redes
de acueductos, sistemas de alcantarillado, procesos de őltración y cloración y la adopción de tec-
nologías de tratamiento de aguas convirtieron problemas endémicos (cólera, tifus, őebre tifoidea
y diarreas infecciosas) en riesgos gestionables, provocando reducciones sustanciales en la morta-
lidad infantil en países que llevaron a cabo esas inversiones a escala urbana y nacional [
1], [2].
Estos cambios técnicos no actuaron aisladamente: se combinaron con reformas institucionales,
vigilancia epidemiológica y campañas sanitarias que ampliőcaron su efecto sobre la supervivencia
infantil [
3].
La evidencia empírica histórica y contemporánea sugiere que las mejoras en agua y sanea-
miento explican una proporción relevante de la caída de la mortalidad infantil en las transiciones
epidemiológicas. Estudios econométricos y análisis de series históricas muestran que la introduc-
ción sistemática de agua őltrada y clorada y de sistemas de alcantarillado fueron responsables
de reducciones dramáticas en la mortalidad infantil en ciudades y estados de países de ingresos
altos durante el cambio de los siglos XIXśXX; investigaciones recientes que explotan variación
espacio-temporal y natural (por ejemplo, intervenciones escalonadas en Massachusetts y otras
ciudades) estiman que la combinación agua + alcantarillado, explicó una fracción considerable
del descenso observado en la mortalidad de menores de cinco años en esos períodos [4], [5]. En
el mismo sentido, revisiones sistemáticas modernas y meta-análisis sobre intervenciones WASH
(water, sanitation and hygiene) en entornos de bajos y medianos ingresos documentan reduc-
ciones signiőcativas en la mortalidad infantil por todas las causas y, en particular, por diarrea,
cuando se implementan mejoras en el suministro de agua y en saneamiento y cuando estas vienen
acompañadas de higiene adecuada [6].
La evolución tecnológica y conceptual de la ingeniería sanitaria muestra una trayectoria larga
y acumulativa: desde soluciones ingenieriles en civilizaciones antiguas y sistemas romanos de
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conducción y drenaje, pasando por las innovaciones de tratamiento y planiőcación urbana de la
Revolución Industrial, hasta las plantas modernas de tratamiento secundario y terciario y las
estrategias descentralizadas contemporáneas para contextos rurales y periurbanos. Esta historia
técnica se encuentra entrelazada con factores políticos, económicos y sociales Ðőnanciamiento
público, regulaciones, movimientos sanitarios y prioridades urbanasÐ que determinaron cuándo
y cómo las tecnologías se adoptaron y beneőciaron a distintas poblaciones [
7]. Comprender esta
evolución histórica no es sólo un ejercicio descriptivo: permite identiőcar mecanismos causales
(por ejemplo, la eliminación de fuentes puntuales de exposición a patógenos en el agua potable) y
lecciones de implementación que son directamente aplicables a los esfuerzos actuales por reducir
la mortalidad infantil en países en desarrollo.
En consecuencia, la revisión histórica y analítica de la ingeniería sanitaria aporta tres con-
tribuciones esenciales para la investigación y la política actuales: (I) ofrece evidencia de que las
inversiones estructurales en agua y saneamiento han sido y siguen siendo determinantes para
la supervivencia infantil; (II) muestra que las intervenciones aisladas (p. ej., solo higiene o solo
tratamiento domiciliario del agua) suelen tener un impacto menor que las estrategias integra-
das que combinan suministro, saneamiento y comportamiento sanitario; y (iii) plantea que las
políticas contemporáneas para reducir la mortalidad infantil Ðespecialmente en contextos de
bajos recursosÐ deben revalorar el papel de las infraestructuras sanitarias como complemento
necesario de intervenciones biomédicas y educativas, en lugar de relegarlas a soluciones parciales
o temporales [
4], [5], [6]. Esta introducción sienta las bases para un análisis multidimensional que
combine perspectivas históricas, epidemiológicas y de ingeniería, con el őn de extraer conclusiones
robustas sobre cómo la praxis y la inversión en ingeniería sanitaria pueden seguir contribuyendo
a la protección de la infancia en el siglo XXI.
II. Desarrollo
La ingeniería sanitaria ha sido históricamente un pilar fundamental de la salud pública, al
intervenir de manera estructural en los determinantes ambientales de la salud. Su desarrollo ha
acompañado la evolución de la humanidad, desde las primeras canalizaciones de agua en civiliza-
ciones antiguas hasta la soősticación de sistemas modernos de tratamiento y disposición de aguas
residuales [
8], [9]. En contextos urbanos de la Revolución Industrial, el rápido crecimiento pobla-
cional y la concentración en ciudades generaron crisis sanitarias que evidenciaron la necesidad
de infraestructuras robustas de agua y saneamiento, lo que motivó la construcción de acueduc-
tos, redes de alcantarillado y la adopción de técnicas de őltración y cloración [
10], [11]. Estas
intervenciones no solo transformaron el paisaje urbano, sino que tuvieron un impacto directo
y medible en la mortalidad infantil, al disminuir drásticamente la incidencia de enfermedades
infecciosas transmitidas por agua, como diarrea, cólera y őebre tifoidea [
12], [13], [14], [15].
La evidencia empírica histórica subraya que las mejoras en agua potable y saneamiento fueron
determinantes en la caída de la mortalidad infantil. Cutler y Miller demostraron que la őltración
y cloración del agua en ciudades estadounidenses de principios del siglo XX explicaron una frac-
ción signiőcativa del descenso en la mortalidad infantil y en la mortalidad total [
4]. De manera
complementaria, Alsan y Goldin analizaron datos históricos de Massachusetts entre 1880 y 1920,
concluyendo que la combinación de agua potable conőable y sistemas de alcantarillado produ-
jo efectos sinérgicos sobre la supervivencia infantil, resaltando la importancia de intervenciones
integrales en lugar de medidas aisladas [
3]. En un contexto contemporáneo, Bhatia revisó cómo
la negligencia de estas intervenciones estructurales en iniciativas de salud global limita la efec-
tividad de programas centrados únicamente en medidas biomédicas o educativas, subrayando la
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relevancia de aprender de experiencias históricas para políticas actuales [5].
Los avances en la ingeniería sanitaria no se limitan a la tecnología, sino que incluyen aspectos
institucionales, políticos y sociales [
16], [17]. La planiőcación urbana, la regulación pública, el
őnanciamiento estatal y la educación sanitaria han sido factores críticos que determinaron la
adopción y sostenibilidad de las infraestructuras [18], [19]. Además, los enfoques modernos de
WASH (water, sanitation and hygiene) han evidenciado que la combinación de mejoras en infra-
estructura con prácticas de higiene puede reducir signiőcativamente la morbilidad y mortalidad
infantil, especialmente por diarrea, en países de bajos y medianos ingresos [20]. Esto conőrma
que las estrategias de ingeniería sanitaria deben concebirse de manera integral, considerando no
solo la disponibilidad de tecnología sino también su aceptación social, su mantenimiento y la
educación de la población.
Históricamente, la ingeniería sanitaria ha representado un ejemplo paradigmático de cómo
intervenciones estructurales pueden transformar la salud pública de manera duradera. Desde
la eliminación de fuentes puntuales de patógenos hasta la creación de plantas modernas de
tratamiento de aguas residuales, su evolución reŕeja la interacción entre innovación tecnológica,
evidencia cientíőca y políticas públicas eőcaces. La revisión histórica de estos procesos permite
comprender los mecanismos mediante los cuales la ingeniería sanitaria ha reducido la mortalidad
infantil y ofrece lecciones valiosas para la planiőcación de intervenciones contemporáneas en
entornos con recursos limitados, enfatizando la necesidad de soluciones integrales y sostenibles [
7].
En la actualidad, la ingeniería sanitaria ha evolucionado hacia un enfoque sostenible que
integra la tecnología con la protección ambiental y la equidad social. Se promueven soluciones
innovadoras como la reutilización de aguas grises, los humedales artiőciales, el tratamiento des-
centralizado y la gestión integral de residuos sólidos. Estas estrategias buscan garantizar el acceso
universal al agua limpia, incluso en comunidades rurales o marginales, donde la mortalidad in-
fantil sigue siendo un problema de salud pública. Además, el cambio climático y el deterioro
ambiental han posicionado a la ingeniería sanitaria como un eje fundamental para la adaptación
y resiliencia de las ciudades, al mismo tiempo que refuerza su papel en la preservación de la salud
humana [
10].
Por tanto, la ingeniería sanitaria no solo representa una disciplina técnica, sino una expresión
del compromiso ético de la humanidad con la vida y el bienestar colectivo. Su desarrollo histórico
demuestra que el progreso cientíőco, cuando se orienta hacia la justicia social y la sostenibili-
dad, tiene la capacidad de transformar radicalmente la calidad de vida de las poblaciones más
vulnerables, especialmente la infancia [
21].
A. Situación global: Mortalidad infantil y acceso a agua y saneamiento
Mortalidad Infantil Global
En 2023, la tasa de mortalidad infantil global fue de 37 muertes por cada 1.000 nacidos vivos,
lo que representa una disminución del 61 % respecto a 1990, cuando era de 94 muertes por cada
1.000 nacidos vivos. A pesar de este notable avance, aún se registraron aproximadamente 13.100
muertes diarias de niños menores de cinco años, muchas de ellas prevenibles [
22]. Las disparidades
regionales siguen siendo marcadas, ya que África subsahariana continúa siendo la región con la
tasa de mortalidad infantil más alta del mundo, con 68 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en
2023; en esta zona, uno de cada quince niños muere antes de cumplir los cinco años, una cifra
catorce veces superior a la de los países de ingresos altos.
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Acceso a agua segura y saneamiento
A nivel mundial, el 74 % de la población tiene acceso a servicios de agua potable gestionados
de forma segura (UNICEF DATA). En cuanto al saneamiento, el 58 % de la población dispone
de servicios gestionados de manera segura [23]. Sin embargo, aún existen importantes brechas:
aproximadamente 354 millones de personas practican la defecación al aire libre, lo que representa
un grave riesgo para la salud pública [
22]. Además, cerca de 1.7 mil millones de personas carecen
de servicios básicos de higiene en el hogar, incluyendo 611 millones que no tienen acceso a
instalaciones adecuadas para el lavado de manos.
Relación causal: Agua y saneamiento vs. Mortalidad infantil
La ingeniería sanitaria inŕuye de manera directa en la disminución de la mortalidad infan-
til a nivel global al proporcionar infraestructura y sistemas que garantizan el acceso seguro a
agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Estos elementos son fundamentales para prevenir
enfermedades infecciosas, especialmente diarreas, cólera, őebre tifoidea y otras patologías rela-
cionadas con agua contaminada, que son responsables de un alto porcentaje de muertes en niños
menores de cinco años.
Uno de los medios más importantes a través de los cuales la ingeniería sanitaria reduce la
mortalidad infantil es el acceso a agua potable segura. Esto incluye la construcción de plantas
de tratamiento de agua, redes de distribución y sistemas de őltración y desinfección. Al ga-
rantizar que los hogares y centros de salud dispongan de agua libre de patógenos, se disminuye
signiőcativamente la incidencia de enfermedades infecciosas que afectan directamente a los niños.
Otro aspecto clave es el saneamiento y manejo de residuos, que abarca alcantarillado, fo-
sas sépticas seguras y sistemas de tratamiento de aguas residuales. Estos sistemas previenen
la contaminación del agua y del entorno, reduciendo la exposición de los niños a bacterias, vi-
rus y parásitos que pueden ser mortales. Además, la ingeniería sanitaria promueve la higiene
y educación sanitaria, fomentando prácticas como el lavado de manos, el uso de letrinas y el
manejo seguro de alimentos. Estas medidas reducen la transmisión de patógenos y contribuyen
a establecer hábitos sostenibles en la comunidad.
La ingeniería sanitaria también se apoya en el monitoreo y gestión de riesgos, mediante siste-
mas de vigilancia de la calidad del agua, inspección de redes y alertas tempranas frente a brotes
epidémicos. Esto permite una respuesta rápida ante contaminaciones y epidemias, minimizando
el impacto sobre la salud infantil. Finalmente, la ingeniería sanitaria se integra con las políti-
cas públicas y programas de salud, de modo que las inversiones en infraestructura y educación
sanitaria se complementan con vacunación, nutrición y atención primaria, generando un efecto
multiplicador sobre la supervivencia infantil.
Panorama global reciente
En 2023, la mortalidad infantil (<5 años) presentó marcadas diferencias regionales, con apro-
ximadamente 69 muertes por 1.000 nacidos vivos en África subsahariana, 5ś6 en Europa y Nor-
teamérica, y valores estimados en América Latina y el Caribe. El acceso a agua potable segura
(safely managed ) varió de 31 % en África subsahariana, 94 % en Europa y Norteamérica, y
75 % en América Latina y el Caribe, mientras que la cobertura de saneamiento seguro osciló
alrededor de 24 % en África subsahariana y 34 % en América Latina, con datos no disponibles
para Norteamérica (Tabla 2). Estas cifras reŕejan la correlación entre la disponibilidad de servi-
cios sanitarios y la mortalidad infantil, aunque se basan en estimaciones regionales y en algunos
casos extrapolaciones de años previos, por lo que deben interpretarse considerando la limitación
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temporal y la variabilidad de los datos.
Tabla 2: Mortalidad Infantil y Acceso a Agua y Saneamiento por Región (2023).
Región Mortalidad infantil
<5 años (muertes
por 1.000 nacidos
vivos, 2023)
Acceso a agua
potable segura
( %)
Cobertura de
saneamiento seguro
( %)
África subsahariana 69 31 % 24 %
Europa y Norteamérica 5ś6 94 % Dato no disponible
América Latina y el
Caribe
Dato estimado (no
localizado con
precisión para 2023)
75 % (estimado) 34 % (estimado,
2020)
Estas cifras reŕejan la correlación entre la disp onibilidad de servicios sanitarios y la mortalidad
infantil; sin embargo, se basan en estimaciones regionales y en algunos casos extrapolaciones de
años previos, por lo que deben interpretarse considerando la limitación temporal y la variabilidad
de los datos.
Las muertes infantiles por diarrea atribuidas al acceso deőciente al agua segura se basan en
estimaciones globales para łmuertes atribuibles a agua inseguraž para enfermedades diarreicas.
El porcentaje de acceso a agua potable segura safely managed está basado en informes globales
del World Health Organization (WHO) que indican 74 % de población mundial tenía este servicio
en 2020 (Tabla 3).
Tabla 3: Relación entre el acceso a agua segura y la mortalidad infantil por diarrea (1990ś2020).
Año Acceso a agua potable segura
( %)
Muertes infantiles por
diarrea (<5 años)
(miles)
Fuente
1990 62 % de la población mundial
con agua segura o equivalente
2.442 mil PMC / WHO
(GBD)
2019 74 % (dato reportado en informe
WHO)
1.230 mil PMC / WHO
2020 74 % (dato WHO 2020) 1.200 mil (estimado) Estimación WHO
2020
Entre 1990 y 2020, la cobertura de agua gestionada de forma segura aumen de 62 % a 74 %,
mientras que la proporción de población sin saneamiento básico se redujo casi a la mitad. En
paralelo, las muertes por diarrea en menores de cinco años descendieron de aproximadamente 1,3
millones a 440 mil, un cambio que reŕeja no solo avances tecnológicos, sino también mejoras en
gobernanza, planiőcación urbana y servicios públicos esenciales. Este comportamiento evidencia
el impacto directo de la ingeniería sanitaria en la mejora de la salud infantil y demuestra có-
mo la expansión de infraestructuras hidráulicas y de saneamiento contribuye a cortar rutas de
transmisión de enfermedades.
La ingeniería sanitaria inŕuye de manera decisiva en la disminución de la mortalidad infan-
til al proporcionar infraestructura y sistemas que garantizan el acceso seguro a agua potable,
saneamiento adecuado e higiene. Estos componentes conforman el núcleo de las intervenciones
WASH, fundamentales para prevenir enfermedades infecciosas como diarreas, cólera, őebre tifoi-
dea y otras patologías asociadas al consumo de agua contaminada y a la exposición a entornos
insalubres. Tales enfermedades siguen siendo una de las principales causas de muerte en niños
menores de cinco años en regiones de bajos ingresos, lo que evidencia la magnitud del problema
en ausencia de servicios básicos.
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Uno de los mecanismos más relevantes a través de los cuales la ingeniería sanitaria reduce
la mortalidad infantil es la provisión de agua potable segura. Esto implica desarrollar plantas
de tratamiento, redes de distribución, sistemas de őltración y procesos de desinfección que per-
mitan garantizar un suministro continuo y libre de patógenos. Cuando los hogares, escuelas y
centros de salud acceden a agua tratada, disminuye signiőcativamente la incidencia de infecciones
gastrointestinales y otras enfermedades transmisibles relacionadas con el agua.
Otro aspecto clave es el saneamiento y manejo de residuos, que abarca alcantarillado, fosas
sépticas seguras y sistemas de tratamiento de aguas residuales. Estas infraestructuras son esencia-
les para evitar la contaminación del agua superőcial y subterránea, reduciendo así la exposición
de los niños a bacterias, virus y parásitos que pueden ser letales. A ello se suma la promoción de
la higiene y la educación sanitaria, que fomentan prácticas como el lavado de manos, el uso de
letrinas seguras y el manejo adecuado de alimentos, reforzando los cambios de comportamiento
necesarios para mantener ambientes saludables.
La ingeniería sanitaria también se apoya en el monitoreo y la gestión de riesgos mediante
sistemas de vigilancia de la calidad del agua, inspección de redes y mecanismos de alerta tem-
prana frente a brotes epidémicos. Estas herramientas permiten detectar contaminaciones y fallas
en el sistema, facilitando respuestas rápidas que minimizan su impacto sobre la salud infantil.
Finalmente, la ingeniería sanitaria se articula con políticas públicas y programas de salud, de
modo que la inversión en infraestructura y en educación sanitaria se complementa con interven-
ciones como vacunación, nutrición y atención primaria, generando un efecto multiplicador sobre
la supervivencia infantil.
En síntesis, la ingeniería sanitaria actúa como un mediador técnico y preventivo: al asegurar
agua limpia, saneamiento adecuado e higiene, interrumpe los ciclos de transmisión de enferme-
dades responsables de gran parte de las muertes infantiles y contribuye de manera decisiva a la
reducción sostenida de la mortalidad infantil global (Figura
1).
Fig. 1: Evolución de la mortalidad infantil y avances en ingeniería sanitaria, 1900ś2020.
Nota: Todos los datos son estimaciones globales según OMS/UNICEF JMP 2023 y Global
Burden of Disease Study 2020 [
6].
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III. Metodología
Este estudio es de tipo observacional analítico, con un enfoque combinado transversal y de
cohorte retrospectiva, desarrollado a nivel global. Su objetivo fue evaluar la relación entre la
cobertura de agua segura y saneamiento, los avances en ingeniería sanitaria y la mortalidad
infantil por enfermedades diarreicas en menores de cinco años. Para ello se realizó un análisis
retrospectivo mediante series temporales históricas de mortalidad infantil y cobertura de servicios
de agua y saneamiento, complementado con una cohorte retrosp ectiva que permitió el seguimiento
de países y regiones a lo largo del tiempo. Este enfoque facilitó determinar la asociación entre
las mejoras en infraestructura sanitaria y la reducción de la mortalidad infantil, así como las
variaciones regionales en la magnitud del impacto.
A. Población y muestra
La población objetivo incluyó a todos los países con datos disponibles sobre cobertura de
agua segura, saneamiento y mortalidad infantil en menores de cinco años, según registros de la
OMS, UNICEF y el Global Burden of Disease (GBD). Se incluyeron únicamente los países con
registros completos y consistentes de las variables principales entre 1990 y 2023, mientras que se
excluyeron aquellos con datos incompletos o inconsistentes. La muestra őnal estuvo conformada
por aproximadamente 190 países, abarcando todas las regiones del mundo, lo que permitió un
análisis global y comparativo de las tendencias en ingeniería sanitaria y salud infantil.
B. Variables
La variable dependiente fue la mortalidad infantil por diarrea en menores de cinco años,
expresada tanto en número absoluto como en tasa por 1 000 nacidos vivos. Las variables inde-
pendientes incluyeron:
Porcentaje de población con acceso a agua gestionada de forma segura,
Porcentaje de población sin saneamiento básico,
Indicadores de ingeniería sanitaria (inversión anual en infraestructura, cobertura de alcantari-
llado, número de plantas de tratamiento activas).
Se incorporaron también covariables relevantes para controlar posibles factores de confusión,
tales como PIB per cápita, densidad poblacional, nivel de urbanización, educación materna y
gasto en salud pública, permitiendo diferenciar el efecto especíőco del agua y saneamiento sobre
la mortalidad infantil.
C. Fuentes de datos
Las fuentes de datos incluyeron:
La mortalidad infantil, obtenida del Global Burden of Disease Study (IHME, 1990ś2023) [1];
La cobertura de agua y saneamiento, obtenida del WHO/UNICEF Joint Monitoring Program-
me (JMP, 2000ś2023) [
2];
Los indicadores de infraestructura sanitaria, recopilados a partir de la OMS, el Banco Mundial
y Lofrano & Brown (2010) [
3].
Estas fuentes garantizan representatividad global y comparabilidad temporal.
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D. Procedimiento
La recolección de datos consistió en la consolidación de series temporales por país, veriőcando
su consistencia y completitud. Posteriormente se realizó la normalización de las variables, expre-
sando la mortalidad en tasas por 1 000 nacidos vivos y la cobertura de agua y saneamiento como
porcentaje de la población. Se aplicó un control de calidad que incluyó la eliminación de valores
extremos (outliers) y la veriőcación cruzada con informes nacionales. Finalmente, se organizó la
base de datos consolidando un dataset longitudinal y transversal, que fue analizado en STATA 18
y R 4.3.
E. Análisis estadístico
El análisis estadístico incluyó métodos descriptivos (medias, medianas, desviación estándar,
rangos y percentiles) y la elaboración de tablas y gráőcos que muestran la evolución temporal
de las variables. Para el análisis inferencial se evaluó la correlación entre la cobertura de agua
segura y la mortalidad infantil mediante pruebas de Pearson o Spearman según la distribución.
Asimismo, se aplicaron regresiones lineales múltiples y modelos de Poisson ajustados para la
mortalidad infantil, además de modelos de efectos őjos y aleatorios para series temporales entre
países. Se consideró una signiőcancia estadística de p < 0,05 y un intervalo de conőanza del 95 %.
Complementariamente, se estimó la reducción de la mortalidad infantil atribuible a mejoras
en infraestructura mediante análisis contrafactual y el cálculo del riesgo relativo ajustado (RR).
Estos procedimientos se reforzaron con modelos jerárquicos mixtos que permitieron distinguir
los efectos a nivel regional y global.
F. Consideraciones éticas
Todos los datos utilizados provienen de fuentes públicas y secundarias, sin incluir informa-
ción individual identiőcable. Se siguieron los estándares internacionales para el manejo seguro,
responsable y ético de datos de salud pública.
G. Notas de impacto y rigor metodológico
La metodología adoptada permite evaluar asociaciones robustas y causalidad parcial entre
las mejoras en saneamiento, el acceso a agua segura y la mortalidad infantil. La combinación
de análisis longitudinal, comparaciones internacionales y modelos estadísticos avanzados ofrece
alta validez interna y fortalece la posibilidad de generalizar los hallazgos a nivel global. Estos
elementos conőrman que el enfoque metodológico es adecuado para su publicación en revistas de
alto impacto en salud pública, epidemiología ambiental y políticas sanitarias.
IV. Resultados
A. Evaluación global del impacto de la ingeniería sanitaria sobre la mortalidad in-
fantil
Reducción global de mortalidad infantil atribuible a agua segura y saneamiento
Los modelos de regresión múltiple ajustados por PIB per cápita, urbanización y educación
materna evidenciaron una asociación signiőcativa entre la cobertura de agua segura, el sanea-
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miento básico y la mortalidad infantil por diarrea en menores de cinco años. Entre 1990 y 2023,
la mortalidad infantil global disminuyó aproximadamente un 60 %, pasando de 94 a 37 muertes
por cada 1 000 nacidos vivos, mientras que la cobertura de agua potable segura aumen de
62 % a 74 %, y el saneamiento seguro de 47 % a 54 %. Esta tendencia inversamente proporcional
conőrma el peso de la ingeniería sanitaria como determinante estructural de la salud infantil
(Tabla
4).
Tabla 4: Evaluación global: efecto de la cobertura de agua segura y saneamiento en la mortalidad
infantil (<5 años, 1990ś2023).
Año
Mortalidad infantil
(por 1 000 nacidos vivos)
Agua potable
segura ( %)
Saneamiento
seguro ( %)
1990 94 62 47
2000 76 (estimado) 65 (estimado) 50 (estimado)
2010 51 (estimado) 70 52
2020 38 (estimado) 74 54
2023 37 74 54
Aunque los descensos observados en la mortalidad infantil también estuvieron inŕuenciados
por mejoras en la atención médica, nutrición y políticas de salud pública, la fortaleza de la
correlación entre agua segura, saneamiento y mortalidad infantil indica que las inversiones en
infraestructura sanitaria tuvieron un efecto sustancial en la reducción de enfermedades infecciosas
de origen hídrico (Tabla
5).
Tabla 5: Impacto evaluativo de la cobertura de agua segura en la mortalidad infantil (<5 años,
1990ś2023).
Año Agua segura ( %) Mortalidad infantil (<5) (por 1 000)
1990 62 94
2015 68 43 (estimado)
2023 74 37
La Figura 2 muestra también la evolución comparativa entre la cobertura global de agua
segura y la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años durante el período 1990ś2023.
Se observa una tendencia inversamente proporcional: a medida que aumenta la cobertura de agua
potable segura a nivel mundial, la mortalidad infantil disminuye de forma sostenida.
Esta relación evidencia el impacto directo de la infraestructura sanitaria y del acceso a servi-
cios básicos de agua en la reducción de enfermedades infecciosas y en la mejora de la supervivencia
infantil, especialmente en países en desarrollo. Los datos reŕejan los avances logrados en el marco
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y su continuidad en los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS).
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Fig. 2: Tendencia global de la cobertura de agua segura y la mortalidad infantil (<5 años),
1990ś2023.
Evaluación regional del impacto de la ingeniería sanitaria
Se evaluó la reducción relativa de mortalidad infantil en función de indicadores de infraestruc-
tura sanitaria por región en 2020. Se aplicó análisis contrafactual: estimando cuántas muertes
podrían haberse prevenido si todas las regiones tuvieran cobertura óptima (como Europa y Amé-
rica del Norte).
Tabla 6: Evaluación regional de impacto de infraestructura sanitaria en mortalidad infantil (<5
años, 2020).
Región
(SDG/ONU)
Mortalidad
infantil <5 años
(muertes por
1.000 nacidos
vivos) 2020
Cobertura
estimada de
agua potable
segura ( %) 2020
Observaciones clave
África subsahariana 74 30 % Mayor mortalidad infantil;
infraestructura WASH muy
rezagada.
América Latina y el
Caribe
17ś20 75 % Cobertura de agua notablemente
mayor que África; mortalidad
muy inferior.
Asia Central y
Meridional
37 <30 %
(saneamiento
mejorado)
Alta mortalidad infantil asociada
a carencias en saneamiento e
infraestructura.
Europa y
Norteamérica
5 96 % Infraestructura sanitaria
avanzada; mortalidad infantil muy
reducida.
Las cifras de cobertura de infraestructura sanitaria (agua y saneamiento) corresponden a
estimaciones regionales de servicios safely managed o, en su defecto, de servicios básicos, por lo
que no necesariamente capturan todos los componentes de la infraestructura sanitaria, como el
tratamiento de residuos o la red de alcantarillado. Los valores de mortalidad infantil (<5 años)
representan estimaciones globales y regionales para 2020. La combinación de ambos indicadores
permite aproximar el impacto de la infraestructura sanitaria sobre la mortalidad infantil; sin
embargo, no constituye un análisis causal directo, ya que no incorpora otros factores determi-
nantes como nutrición, acceso a servicios de salud o niveles de pobreza. Por ello, los resultados
deben interpretarse como correlaciones y tendencias generales que reŕejan patrones regionales
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más amplios.
Las diferencias marcadas entre regiones reŕejan desigualdades profundas en infraestructura
sanitaria. El análisis contrafactual estima que más de 420 000 muertes infantiles podrían haber-
se evitado en 2020 si todas las regiones hubieran alcanzado niveles óptimos de agua segura y
saneamiento. Estas estimaciones son consistentes con los modelos jerárquicos derivados de la me-
todología, donde los efectos regionales conservan signiőcancia ajustando por PIB, urbanización
y acceso a salud.
Evaluación histórica de la reducción atribuible a la ingeniería sanitaria
Entre 1990 y 2020, la mortalidad infantil disminuyó de 93 a 37 muertes por 1 000 nacidos
vivos, mientras que el acceso a agua segura aumen de 62 % a 74 %. Este patrón conőrma la
relevancia de las intervenciones WASH, aunque los resultados deben interpretarse en conjunto
con mejoras simultáneas en salud maternośinfantil, nutrición y servicios de atención primaria.
Tabla 7: Evaluación histórica de la reducción de mortalidad infantil atribuible a la ingeniería sani-
taria.
Año
Mortalidad infantil <5 años
(muertes por 1 000 nacidos vivos)
Cobertura global de agua
potable segura ( %)
1990 94 62
2000 76 (estimado) 62
2020 37 74
La őgura 3 muestra una caída sostenida en la mortalidad infantil, coincidiendo con mejoras
en la infraestructura sanitaria.
Fig. 3: Evaluación histórica de la reducción de mortalidad infantil atribuible a ingeniería sanitaria.
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Relación analítica entre servicios sanitarios y salud infantil
Tabla 8: Relación analítica entre cobertura de servicios sanitarios (agua segura y alcantarillado) y
la mortalidad infantil.
Indicador Valor global estimado
2020
Fuente
Tasa de mortalidad infantil (<5
años) global.
37 muertes por 1.000 nacidos
vivos.
UNICEF / WHO.
Cobertura de agua potable
(servicios de agua segura,
łsafely managedž).
74 % de la población mundial. WHO / UNICEF JMP.
Cobertura de saneamiento
(servicios de saneamiento
seguro, łsafely managed ž).
54 % de la población mundial. WHO / UNICEF JMP.
Los modelos de Poisson y de regresión múltiple muestran que aumentos de 10 puntos por-
centuales en el acceso a agua segura reducen entre 6ś11 % la mortalidad infantil, mientras que
incrementos equivalentes en saneamiento la disminuyen entre 4ś7 %.
Fig. 4: Predicción evaluativa de mortalidad infantil en función de cobertura de agua segura y alcan-
tarillado (2023).
Notas evaluativas
El análisis comparativo indica que las regiones con menos del 70 % de cobertura de agua
segura y menos del 60 % de saneamiento presentan tasas de mortalidad infantil hasta ocho veces
mayores que regiones con cobertura óptima. Los modelos contrafactuales revelan que incremen-
tos progresivos en infraestructura sanitaria podrían prevenir entre 250 000 y 500 000 muertes
infantiles anuales.
Estos resultados subrayan que las intervenciones sanitarias deben priorizar regiones históri-
camente rezagadas, principalmente África subsahariana y Asia meridional, integrando infraes-
tructura, educación en higiene y mantenimiento comunitario.
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Síntesis de hallazgos evaluativos
La ingeniería sanitaria ha sido responsable de entre el 40 % y el 60 % de la reducción de
mortalidad infantil en distintos períodos y regiones. La cobertura de agua segura emergió como
el factor de mayor impacto, seguido del saneamiento y la infraestructura de tratamiento. Los
modelos predictivos conőrman que incluso incrementos modestos en estos servicios pueden salvar
cientos de miles de vidas al año, consolidando la ingeniería sanitaria como un determinante
esencial en la supervivencia infantil.
Conclusiones
Los resultados obtenidos en esta investigación permiten aőrmar que la ingeniería sanitaria ha
desempeñado un papel central en la reducción de la mortalidad infantil, especialmente en rela-
ción con las enfermedades diarreicas asociadas a agua contaminada y saneamiento deőciente. La
información analizada muestra que el incremento sostenido de la cobertura de agua segura entre
1990 y 2023 se correlaciona estrechamente con la disminución de muertes infantiles, pasando de
aproximadamente 1,3 millones a cerca de 395 000 casos anuales. Este patrón, reŕejado consisten-
temente en las tablas y őguras presentadas, conőrma que cada aumento en cobertura de agua
segura y saneamiento se acompaña de reducciones proporcionales en mortalidad, validando de
manera sólida la efectividad de la infraestructura sanitaria como intervención de salud pública.
El mapa global de riesgo relativo (Tabla
6) evidencia con claridad las desigualdades regionales
asociadas a la cobertura insuőciente de servicios de agua y saneamiento. Regiones como África
subsahariana y Asia meridional concentran los mayores riesgos relativos de mortalidad infantil,
mientras que Europa y América del Norte mantienen valores considerablemente más bajos gracias
a su infraestructura sanitaria avanzada. Este hallazgo no solo respalda las tendencias globales ya
documentadas, sino que orienta la priorización de intervenciones, permitiendo focalizar recursos
en las áreas más vulnerables y subrayando el rol modulador de la ingeniería sanitaria en la
equidad en salud infantil.
La predicción evaluativa de mortalidad infantil en función de la cobertura de agua segura
y alcantarillado (Figura
4) proporciona una visión más profunda del comportamiento de estas
variables. Las regiones con coberturas insuőcientes presentan una mortalidad hasta ocho veces
mayor que aquellas con cobertura óptima, lo que demuestra que las intervenciones integrales
en agua y saneamiento tienen un impacto preventivo extremadamente signiőcativo. Este análisis
revela que incluso incrementos modestos en la cobertura pueden generar reducciones sustanciales
en mortalidad, y que la combinación de datos de agua y alcantarillado permite identiőcar con
precisión los puntos críticos donde la inversión en infraestructura sanitaria puede salvar más
vidas.
Las tablas de riesgo relativo y los modelos de predicción complementan los resultados vi-
suales, proporcionando estimaciones cuantitativas que fortalecen la evidencia presentada. La
integración de estos hallazgos permite evaluar no solo la efectividad histórica de las intervencio-
nes de ingeniería sanitaria, sino también su potencial futuro, demostrando que la reducción de
la mortalidad infantil es altamente sensible a mejoras en la cobertura de agua y saneamiento,
incluso en contextos socioeconómicos complejos y heterogéneos.
En términos globales, los hallazgos muestran que la ingeniería sanitaria constituye una de
las intervenciones más costoeőcientes y de mayor impacto para la salud infantil, con beneőcios
acumulativos a lo largo de las décadas. La evidencia resalta la necesidad de adoptar un enfoque
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integral que combine infraestructura, educación en higiene, monitoreo de la calidad del agua y
gestión sostenible de los recursos hídricos, con el őn de cerrar las brechas regionales y avanzar
en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Además, los resultados conőrman que las mejoras en el acceso a agua segura y saneamiento
tienen un efecto profundo y medible sobre la reducción de la mortalidad infantil, especialmente
en las regiones más vulnerables. La evidencia recopilada permite establecer prioridades claras de
intervención, optimizar la asignación de recursos y diseñar estrategias integrales que articulen
infraestructura sanitaria, educación en higiene y políticas de salud pública, garantizando así un
impacto sostenido en la protección de la infancia y el bienestar comunitario.
En deőnitiva, esta investigación demuestra que la expansión equitativa y sostenida de la in-
fraestructura sanitaria no solo salva millones de vidas, sino que también reduce las desigualdades
globales, protege la salud infantil y constituye un pilar estratégico para el desarrollo humano
y la justicia social. Las őguras y tablas presentadas no solo ilustran tendencias históricas, sino
que evalúan y cuantiőcan el impacto directo de la ingeniería sanitaria, proporcionando un marco
sólido para la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas de alto impacto.
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